Princesas
Las
apariencias importan y mucho en la sociedad que nos movemos. Pensemos en las
princesas de Disney. No podemos negar que Disney nos enseñó muchas cosas buenas, pero
hay otras que habría que poner en duda. Pensemos en sus protagonistas, porque
aquí se alinean dos conceptos muy preocupantes: la bondad con la belleza. La
princesa es buena y bellísima. La malvada es cruel y feísima. ¿Alguien bellísimo no puede ser malo
Disney? ¿ Y alguien feísimo no puede ser bueno?
Menos mal que ya está el mundo para desmentírnoslo. Igual que nos
desmiente esa subordinación a los hombres. Porque la princesa tiene que ser
rescatada por su apuesto príncipe el cual si fuera feo ya no sería tan bueno,
¿era así no?. Y si no va a salvar a la princesa ¿ esta se muere en la torre,
no? Porque ella sola no puede escapar claro, un hombre sí, pero ella no. No
metamos a la princesa en la torre, eso para empezar. Y para continuar,
demostremos que la princesa guapísima o feísima le guste o no a Disney puede
salvarse sola. Lo sé, me he cargado media película, pero se me olvido decir que
de pequeña nunca me gustaron las princesas de Disney. Lo siento mucho. Será
porque soy feísima y buenísima a la vez. Y no estoy encerrada en ninguna torre.
Falta de identificación lo llamaría yo.
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